Doramas es el espacio de expresión de Miguel Acín Garro (tcc magacín66), donde también participan amigos, lectores y colaboradores.
Vivir en 2005…
Hace unos días recibí este e-mail muy acorde con los tiempos que vivimos. Me gustó bastante y eso me ha animado a crear una nueva categoría bajo el nombre de “historietas”, donde reproducir aquellas historias que corren de correo en correo (o por otra vía) y que, por supuesto, me resulten bastante interesantes. Claro está que no voy a reproducir todo lo que me llegue.
- 1. Accidentalmente tecleas tu password en el microondas.
- 2. No has jugado al solitario con cartas verdaderas en años.
- 3. Tienes una lista de 15 números telefónicos para ubicar a tu familia de sólo 3 miembros.
- 4. Le envías un e-mail a la persona que se sienta junto a ti.
- 5. La razón que tienes para no estar en contacto con tu familia es porque no tienen correo electrónico.
- 6. Te vas a casa después de un largo día de trabajo y cuando suena el timbre de tu teléfono fijo, te preguntas qué te querrán vender, porque ninguno de tus amigos lo usa ya (eso si es que tienes teléfono fijo).
- 7. Cuando haces llamadas telefónicas desde tu casa, marcas el “0″ para que te dé línea.
- 8. Has estado sentado en el mismo escritorio cuatro años y has trabajado para 3 empresas distintas. O bien has estado en edificios de 4 compañías diferentes y tú siempre trabajabas para la misma.
- 10. Tu jefe no tiene la habilidad para hacer tu trabajo.
- 11. Cuando llegas a casa de alguien no le llamas al telefonillo, sino que le haces una llamada perdida para que baje.
- 12. No tienes suficientes enchufes en casa para todos tus aparatos electrónicos. Si pones a cargar el móvil tienes que quitar el cargador de pilas, el MP3 o la Palm.
- 13. Salir de tu casa sin móvil el cual no has tenido los primeros 20, 30 o hasta 60 años de tu vida te hace entrar en pánico y regresas a por él.
- 14. Te levantas por la mañana y te conectas a internet a leer un periódico digital antes de tomar tu café.
- 15. Ntnds msjs cm st.
- 16. Estás mirando alrededor para asegurarte de que nadie te ve que estás sonriendo enfrente de tu PC.
- 17. Estás leyendo esto y te estás riendo.
- 18. Peor que eso, ya sabes perfectamente a quién le vas a enviar este correo.
- 19. Estás tan distraído leyendo que no te fijaste que falta el nº 9 en esta lista.
- 20. Y ahora acabas de comprobar para ver que efectivamente que no está el nº 9.
- 20. Y ahora te estás riendo de ti mismo, de tu propia caricatura.
- P.D.: Y no digas que no.
Con las que más me identifico son con la 1 y la 7.
En cuanto a la situación nº 1, no tanto en el microondas, pero sí he marcado un número telefónico en la sumadora o al escribir números en una hoja de cálculo del ordenador, lo he hecho en el teclado del teléfono. Lo más fuerte en este sentido, fue una vez que cogí la grapadora y empecé a moverla de un lado a otro creyendo que era el ratón.
En cuanto a la nº 7, no sólo he marcado el “0” para llamar en el teléfono de casa, sino alguna vez he descolgado una llamada (en el fijo de casa e incluso en el móvil) contestando con el nombre de mi oficina. Así que imagínense la cara del que llama.
¿Y tú? ¿Con cuál te identificas?




DeWeert | 14 Noviembre, 2005 a las 19:07
muy gracioso! me gustó el 9 y sus derivados.
El 12 me ocurre todo el tiempo.
PEDRO | 1 Diciembre, 2005 a las 23:15
Muy bueno. El nº 2 me ha hecho reflexionar bastante. Esas cartas que me acompañaron muchísimo durante mi infancia y que incluso eran la excusa para jugar y reunirnos toda la familia- hermanos, padres, tíos - ( hasta mi abuela se sentó con nosotros alguna vez) y ahora no recuerdo cuando fue la última vez que jugue con ellas. Por no hablar de la adolescencia y de la cantidad de horas que pasabamos en Las Canteras jugando a todo tipo de juegos (según la moda del momento).
Otra cosa: lo de la grapadora es de coña (aunque también puedes plantearte al médico)
PEDRO | 1 Diciembre, 2005 a las 23:24
Por último, me identifico muchísimo con el nº 15. Antes entrenaba a un grupo de chicas con edades comprendidas entre los 14 y 17 años. “Las acostumbre” que me enviasen mensajes por el móvil cuando tuviesen algun imprevisto y no pudiesen ir a entrenar. Me suponía un verdadero esfuerzo descifrar cada mensajito (se comían todo lo que podían y más). Y para colmo, me hacían sentir “un abuelo” porque las señoritas no entendían como me podía costar tanto traducir semejante tontería. Sobra decir que termine cambiando la estrategia: que viniese a entrenar la que podía y la que no pudiese (no problem: ya me daré cuenta cuando no te vea en la cancha). Saludos.