Doramas es el espacio de expresión de Miguel Acín Garro (tcc magacín66), donde también participan amigos, lectores y colaboradores.
Un puzzle de 21 gramos
Siempre me ha fastidiado ver una película empezada, aunque lleve tan sólo 5 minutos. De hecho, no suelo verla si ya ha comenzado. Seguro que hay (sí las hay) muchas películas que aunque te pierdas los 5, 10 ó 15 primeros minutos comprenderías la película, pero, en primer lugar, yo no sé si esos minutos son o no importantes para la historia y, en segundo lugar, si el director rodó y montó la película así será por algo.
Yo este asunto lo comparo con los libros. A nadie se le ocurriría comenzar a leer uno por la página 16. Por ese mismo motivo no veo una película que haya comenzado.
Hace un año fui a ver al cine 21 gramos. Llegamos 5 minutos tarde. Si hubiese ido solo no hubiese entrado, pero como en esa ocasión iba acompañado, pues entré.
Reconozco que me gustó mucho la película pero no la disfruté. Una de las grandezas de 21 gramos es que su historia no está narrada linealmente, por lo que es el mejor ejemplo para comprender que las película hay que empezar a verlas en el minuto 0.
Ayer tuve la oportunidad de volver a verla. En esta ocasión la vi entera. Me encantó. Y la disfruté plenamente.
21 gramos narra la historia particular de tres familias que tienen un punto común de conexión. En esta ocasión, al igual que su predecesora y primera parte de la trilogía, Amores perros, se trata de un incidente dramático.
La narración de la película está llena de saltos. Como dije, la historia no es lineal. Está continuamente yendo hacia adelante y hacia atrás. Para más inri, como narra tres historias, en principio, independientes, además de los saltos temporales, nos encontramos con los saltos de una historia a otra.
Como si se tratara de un puzzle, 21 gramos es como si estuviésemos sacando fichas de una caja y componiendo una historia visual sobre la mesa. En muchos momentos parece que te pierdes porque no estás entendiendo lo que ves, pero la respuesta aparece tres fichas más tarde.
Los films que componen la trilogía, que culminará el año que viene con Babel, comparten el mismo esquema: varias historias (hasta el momento tres por película) unidas por un incidente.
Además de los fantásticos montajes, técnica artística que se convierte en pilar fundamental, hay que sumar las grandes interpretaciones. En Amores perros hay que destacar a Gael García Bernal y a Goya Toledo y en 21 gramos a Sean Penn y a Benicio del Toro.
Espero ansioso a Babel, protagonizada por Brad Pitt y, nuevamente, por Gael García Bernal.















21 gramos es una gran película. Choca un poco el modo en que está montada, pero, tal como dices, es parte de su encanto. Yo también soy de los que prefiero no entrar en el cine a ver una película empezada. Me pasó en El hundimiento, pero después me desquité y la vi varias veces. No he visto Amores Perros, pero me la voy a apuntar para pedirsela a la mulita.
Un abrazo
Contesta a este comentarioAparte de las historias, la gran diferencia entre ambas películas es que Amores perros es más “latina”. Es una producción mexicana, rodada en castellano por actores hispanos. 21 gramos (y por lo que veo, Babel también) es una producción estadounidense. En este caso, este hecho no influye negativamente en la película.
Pidésela a la mulita y no te arrepentirás.
Saludos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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