Doramas es el espacio de expresión de Miguel Acín Garro (tcc magacín66), donde también participan amigos, lectores y colaboradores.
Juglar
Ayer pudimos disfrutar de «una noche con El Brujo» en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Un divertido y emotivo espectáculo con el que Rafael Álvarez «El Brujo» comenzó a celebrar hace cuatro años sus veinticinco sobre el escenario, homenajeando, además de a los clásicos, que le han acompañado a lo largo de su vida y de su carrera, a su padre, en un recorrido donde el protagonista vuelve a su infancia para mostrarnos el mundo y los personajes que sus ojos de niño vieron y descubrieron: a su padre, a su madre, al cura, a su gato, etc.
Y todo ello con el poder de la palabra.
Y justamente estaba El Brujo, como tan bien sabe hacerlo, jugando con las palabras, cuando recordé que por la tarde había conocido a través del blog Cartas a Sinaja que la Escuela de Escritores tenía una nueva convocatoria, como en años anteriores, para celebrar el próximo día del libro.
Si el año pasado se trataba de buscar la palabra más bonita del castellano, en esta ocasión, se trata de «apadrinar una palabra en vías de extinción».
Estaba claro. Mi palabra iba a ser (y es): juglar.
Sin dudas, El Brujo es el juglar del siglo XXI, afirmación que, a pesar de que me resulte un oxímoron, y seguramente lo sea, dado que el significado de juglar puede haberse quedado en algún otro siglo pasado, no deja por ello de ser verdad.
El Brujo es un bufón pícaro, un chistoso que canta y baila, un trovador que enamora,… en definitiva, un juglar. Y sirva mi apadrinamiento para dedicárselo a él, al juglar del siglo XXI.





Apadrina una palabra ‘en vías de extinción’ | Mangas Verdes | 1 Abril, 2007 a las 3:02
[...] Vía: Taller | Cartas a Sinaja ¿qué es esto? Se lee en 0′54 minutos | Ver los enlaces a este post [...]
tucompa | 1 Abril, 2007 a las 13:08
Si hubiera que definir a Rafael Alvarez “El Brujo”, yo en particular lo definiria como “MAESTRO”, en mayuscula.
Es un contador de historia de que aquellos que existian en el Siglo de Oro Español, quizas estemos ante uno de los ultimos “JUGLARES”.
Con su sola presencia llena un escenario totalmente vacio, y con el poder de la “palabra” te transporta a los lugares que él narra, y tiene el “don” de que durante hora y nedia te olvidas totalmente de lo que sucede fuera de ese recinto, por eso insisto es un “MAESTRO”, de la palabra y la comunicación.
Muchas gracias D. Rafael, por compartir y hacerme gozar de su “don”.