Doramas es el espacio de expresión de Miguel Acín Garro (tcc magacín66), donde también participan amigos, lectores y colaboradores.
Palabras
Charlaba esta tarde con unos compañeros de trabajo. En la conversación salió la palabra «permuta». En este caso estaba referida a su acepción segunda, según la RAE: «cambio, entre dos funcionarios públicos, de los empleos que respectivamente tienen». Las risas socarronas, y hasta alguna carcajada, salieron de las bocas de todos los presentes, y la situación me llevó a manifestar algo asà como que cómo se habÃa desvalorizado ese término. No hizo falta explicación ninguna. Todos sabÃamos perfectamente a qué me referÃa; en este caso, a una devaluación lingüÃstica motivada, por unos oscuros asuntos polÃtico-urbanÃsticos que presuntamente se han realizado en el municipio de Telde en los últimos años.
Alguien apuntó precisamente eso: cómo hay palabras que por su uso se han desvalorizado o no son tan bien vistas como debiera. Entonces salió otra palabra, en este caso, bajo un contexto más internacional. Era el término «becaria». No hay más que imaginarse la situación: ¿Cómo reaccionarÃan los trabajadores de una oficina si de pronto se presentara una chica diciendo que va a trabajar los próximo seis meses en ese departamento como becaria? Automáticamente todos le darán la bienvenida con esa sonrisa boba en la cara, mientras evocan mentalmente a Mónica Lewinsky y Bill Clinton. Definitivamente, ser becaria hoy en dÃa no está todo lo bien visto que deberÃa estar.
La conversación terminó, pero esta historia de las palabras se me quedó retenida en un rincón cercano de mi disco duro. Entonces me acordé de un libro que leà hace años y que me encantó: «La tienda de las palabras», de Jesús Marchamalo. Se trata de una novela, en la que se proponen al lector varios juegos con letras, palabras y frases, a través de palÃndromos, anagramas, acrósticos o eufemismos.
He estado ojeando el libro y me he alegrado bastante al recordarlo. He decidido, incluso, que este verano me lo vuelvo a leer. Y, cómo no, te lo recomiendo, si como yo, te divierte esto de jugar con las palabras y te emociona descubrir, por ejemplo, que hay frases, como «OnÃs es asesino» o «Anita lava la tina», que se leen tanto al derecho como al revés.
La gran sorpresa fue descubrir que fue en este libro donde leà una jitanjáfora, que estuve buscando hace unos meses, sin recordar dónde lo habÃa visto y mucho menos que se llamaba asÃ.
Se trata de una parrafada, que aunque pudiera servir como discurso, no es más que un texto absolutamente vacÃo de contenido. Se me ocurre, como he dicho, que puede ser muy útil para alguien que tenga que dar una charla y no se ha preparado nada. Con esta plantilla, que reproduzco a continuación, el susodicho no tendrÃa más que ir leyendo un texto del cuadrito A, luego otro del B, después del C y finalizar con el D. Se puede repetir esta operación varias veces, incluso, saltando de renglón, pero siempre respetando el orden A-B-C-D:





elena | 28 Junio, 2007 a las 21:10
1º: lo de permuta ya no debe ser exclusivo para los funcionarios de Telde. Santa BrÃgida, Mogán, San Bartolomé… Aunque también es verdad que ¡mal de muchos, consuelo de tontos!
2ª Que pena qne este artÃculo no o hayas publicado hace una semana, ¡me hubiera venido ideal para el examen escrito de las opos!…
Saludos
magacÃn66 | 28 Junio, 2007 a las 22:24
En respuesta a tu 2º: ¿Exactamente por qué?
Bueno, ya me he enterado que te fue bastante bien en las oposiciones o por lo menos que saliste bastante contenta… ¡crucemos los dedos!
Mij | 30 Junio, 2007 a las 0:32
Buenas, tengo una pregunta, pero no está relacionada con el tema… Elena, ¿eres Elena Betancor? ¿Profesora de Marpe?… si es asà espero que te haya ido bien el examen, si no eres también espero que le haya ido bien, pero me mata la curiosidad…
Besos.
elena | 30 Junio, 2007 a las 9:39
Si, martita, la misma
Mij | 30 Junio, 2007 a las 19:03
Imagino entonces que cuando esté más libre la volveremos a ver en la Alpispa no?
Espero que todo vaya bien por ahÃ.
Besos.