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Amenábar supera (nuevamente) lo insuperable
[Este artÃculo fue publicado originalmente en Trapera el 17 de septiembre de 2004]
Mucho se ha hablado en los últimos dÃas (y se sigue hablando) acerca de Alejandro Amenábar y acerca de su última pelÃcula ‘Mar adentro’, abriendo los medios de comunicación un debate sobre el tema de la eutanasia. Y son muchÃsimas las crÃticas y elogios que está recibiendo esta cinta, tanto a nivel de crÃtica como a nivel de público. Y es que, efectivamente, Amenábar ha realizado (otra vez) una gran pelÃcula… su mejor pelÃcula.
A ‘Mar adentro’, cinematográficamente hablando, no se le puede pedir más: todas las interpretaciones están espléndidas y, en el caso de Javier Bardem está insuperable; los diferentes aspectos técnicos y artÃsticos, como el maquillaje, la fotografÃa, la música o el montaje, por citar sólo algunos, son impecables; y en cuanto a la historia, un guión escrito por Amenábar y el grancanario Mateo Gil, creo que está contada, de una forma muy ágil e inteligente, sin caer en el tÃpico panfleto de telefilme de sobremesa. Creo que ‘Mar adentro’ es una de las mejores pelÃculas que he visto en mi vida, aunque comprendo que está afirmación la estoy haciendo en caliente y la experiencia me dice que lo correcto es dejar pasar unos años para decidir si realmente es tan buena como en un principio parece; sobre todo, en este caso, que al ser una pelÃcula que toca emocionalmente, uno puede caer en la sobrevaloración.
Pero con este artÃculo quisiera recordar que antes de ‘Mar adentro’ (2004), Alejandro Amenábar rodó otras tres grandes pelÃculas: ‘Los otros’ (2001), ‘Abre los ojos’ (1997) y ‘Tesis’ (1996).
PodrÃa decirse que Amenábar se dio a conocer al público la noche de entrega de la XI edición de los premios Goya, justamente el 25 de enero de 1997. Esa noche, el trabajo de este debutante dio la sorpresa y arrasó consiguiendo 7 estatuillas (de las 8 a las que optaba) por una pelÃcula que, estrenada hacÃa más de medio año, habÃa pasado por la cartelera, como suele pasar con muchÃsimas producciones españolas, sin pena ni gloria. Incluso a mÃ, que por aquel entonces iba todas las semanas al cine, se me escapó, y eso que siempre solÃa ver cine español, pero claro, una pelÃcula española de un director y actores desconocidos, no aguanta más de una semana en cartel, por lo menos aquÃ, en Las Palmas.
Creo que fue la primera vez que los premios Goya repercutieron en la taquilla. ‘Tesis’ se volvió a estrenar, recaudando mucho más de lo que obtuvo en su estreno inicial. Pero dejando el anecdotario Goya a un lado, la cinematografÃa de Alejandro Amenábar tiene varios matices destacables que se han repetido a lo largo de todas su cinematografÃa y que han hecho que las suyas sean grandes pelÃculas.
Por un lado, lo que podrÃa denominarse “la construcción”. Amenábar construye sus pelÃculas cuidando absolutamente todos los detalles, no dejando nada al azar y creando un todo donde todas las partes que lo conforman están entrelazadas. Esto, que en principio no deberÃa tener mención especial, dado que cualquier realizador intenta construir lo mejor posible sus pelÃculas, hay que valorarlo, ya que Amenábar no sólo lo intenta sino que lo consigue y, además, en todas sus pelÃculas. Destaco la construcción de ‘Abre los ojos’, un insólito film, donde se mezclan, hasta rizar el rizo, realidad y sueño. Amenábar juega con los sueños forzando la situación hasta un lÃmite más allá de lo habitual, pero hasta un momento considerable, que no llega a ese punto de no retorno de muchÃsimas pelÃculas de suspense y de terror, donde después de entremezclar sueño y realidad se pierde el norte de tal forma que ni el propio director ni sabe ni puede salir airoso de esa situación, remachando la pelÃcula con un final sin sentido, con la disculpa de que en el cine de este género se permite cualquier cosa.
Pero no me puedo olvidar tampoco de las construcciones de ‘Tesis’ y ‘Los otros’, donde, por ejemplo, en este último caso, cada plano de la pelÃcula tiene sentido, no hay ninguna secuencia de relleno y Amenábar crea una atmósfera propia que te va llevando hasta ese final inesperado…
Por otro lado, las temáticas han sido suficientemente interesantes e inquietantes como para engancharme… a mà y al público en general. Temas tan dispares y diferentes como las snuff-movies, la eutanasia, la alienación y la criogenización. Temas que a pesar de no tener nada que ver entre sÃ, todos tienen algo en común: la muerte. SÃ, las cuatro pelÃculas de Amenábar tratan directa o indirectamente este tema.
Amenábar es además un director de actores. Con esto quiero decir que cuida mucho las interpretaciones dejando poco (o nada) a la improvisación. Y eso se nota en actores o actrices que tienen, a la hora de rodar con Amenábar, una importante carrera cinematográfica a sus espaldas, como han sido los casos de Ana Torrent, Nicole Kidman o Javier Bardem, que los vemos hasta diferentes… mucho mejor de lo que habitualmente ya interpretan. Es que, sin quitar mérito a los actores y actrices que han rodado con Amenábar, no puede ser casualidad que todas las interpretaciones estén siempre estupendas.
Con ‘Mar adentro’, Amenábar ha vuelto a superarse a sà mismo. Recuerdo perfectamente el dÃa que fui a ver ‘Abre
los ojos’. Al final de la pelÃcula, totalmente extasiado no pude más que asentir cuando mi acompañante dijo algo asà como que la pelÃcula habÃa sido una pasada y que Amenábar habÃa puesto el listón muy alto para su próximo trabajo. De hecho, con esa pelÃcula ya habÃa superado a su excelente y premiada ópera prima. Efectivamente, unos años más tarde, volvÃa a superarse a sà mismo con ‘Los otros’, lo mismo que ahora ha vuelto a hacer con ‘Mar adentro’, que supera nuevamente todo lo que, hasta hace solamente unos dÃas, creÃa insuperable.





