Doramas es el espacio de expresión de Miguel Acín Garro (tcc magacín66), donde también participan amigos, lectores y colaboradores.
Hoy me siento un ciudadano con derechos
[Este artÃculo fue publicado originalmente en Trapera el 5 de febrero de 2004]
Esta mañana recibà una llamada de la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor) de Telde, dándome la noticia de que DhapCenter, una empresa que habÃa denunciado hacÃa unas semanas, me habÃa ingresado el importe que les reclamaba.
DhapCenter, con domicilio en Paterna (Valencia), es una empresa que se dedica a ofertar en Internet un servicio de venta de Dominios y de Hosting (alojamiento para páginas web).
El pasado mes de noviembre, harto del abusivo servicio gratuito que te ofrecen ciertas empresas para que alojes tu web (como Ya o Geocities) decidà buscar una empresa de pago donde alojar la web de mi propiedad, engoyados.com.
A los 13 dÃas de funcionamiento, la web, alojada en DhapCenter, dejó de verse y no hubo rastro de ella en internet. Cada vez que accedÃa a ella salÃa el conocido mensaje de “Página no encontrada”. Es decir, lo mismo que me ocurrÃa con esas empresas que ofertaban el servicio gratis, pero, en esta ocasión, el servicio era pagando.
A lo largo de ese dÃa llamé por teléfono a DhapCenter para ver qué problema habÃa, y siempre obtenÃa la misma respuesta: comunicando. Al dÃa siguiente, lo mismo, y decidà enviar un e-mail, que me vino devuelto. En este punto, cuando habÃan pasado ya más de 24 horas, decido contratar el alojamiento de engoyados.com con otra empresa. Mientras tanto, yo sigo intentando contactar con DhapCenter, ya no sólo para interesarme por el
problema que habÃa (si es que habÃa algún problema, porque como podrán ustedes comprender, yo ya pensaba que esta era una empresa fantasma, que me habÃa robado 48 euros que pagué por el servicio contratado) y también para comunicarles mi decisión de rescindir el servicio contratado y a exigirles que me devolviesen el importe abonado.
Ni por teléfono, ni por e-mail, ni por fax… DhapCenter habÃa desaparecido del mapa. Su web funcionaba y allà no se explicaba nada de lo sucedido. Busqué en Google (el mejor buscador que existe en internet) y encontré un foro donde varias personas estaban en mi misma situación. De este modo, se cumplió aquello de “mal de muchos, consuelo de tontos”, porque al descubrir el foro, me sentà más aliviado.
Fue al cuarto dÃa cuando conseguà hablar con DhapCenter, vÃa telefónica, y me comentaron que sus equipos informáticos se habÃan “caÃdo”. Lo único que les eché en cara fue su incompetencia y su poca profesionalidad al no dar la cara y comunicar lo sucedido, lo cual podÃan haberlo hecho, enviando un e-mail a sus clientes; incluso, poniendo un aviso en la página principal de su web. Les exigà que me devolvieran el dinero y no me dijeron que no, sino que cuando tuviesen un momento de calma, procederÃan a la devolución.
Unos dÃas más tarde, para que constara, les envié mediante correo certificado con acuse de recibo, un documento con todo lo que habÃa sucedido y dándoles por escrito mi solicitud de devolución de los 48 euros.
Un par de semanas después de haber recibido el acuse de recibo y no habiendo recibido dicho importe, decido dar un último paso antes de tirar la toalla: presentar una denuncia en la O.M.I.C., la cual ha resuelto el problema, ya que hoy me ingresaron en mi cuenta los 48 euros.
Lo que tengo claro es que si no hubiese ido a la O.M.I.C. jamás hubiera recibido el dinero, a pesar de que ellos me habÃan dado la razón por teléfono.
Pues esta es toda la historia que, primeramente, decidà escribirla pensando en los webmasters, pero está claro que cualquier persona puede sacar algo de esta historia. Yo, por ejemplo, aparte de darme coraje para, a partir de ahora, exigir a las empresas un servicio decente, he empezado a mirar a la O.M.I.C. con otros ojos, ya que pensaba que no servÃa para nada.
Finalizo, agradeciendo al personal de la O.M.I.C. de Telde la atención prestada y a nuestro compañero Zambraca, que sin saberlo, me sugirió el titular del artÃculo.





