Doramas es el espacio de expresión de Miguel Acín Garro (tcc magacín66), donde también participan amigos, lectores y colaboradores.
Posts de la etiqueta: historietas
Dudosa promoción
¡Qué nombres y qué apellidos!
Me envían por correo una lista de nombres de personas curiosos. Parece ser que efectivamente se trata de una lista de nombres reales que publicó la revista Muy Interesante, aunque no tengo ningún dato para asegurar si realmente lo son o no.
En cualquier caso, ya no me quejaré nunca más de mis apellidos que, por desconocidos, tengo muchas veces que repetir, incluso deletrear, a la hora de dar mis datos a alguien.
En cuanto a Acín, mi primer apellido, siempre digo “Asín” porque en Canarias no pronunciamos la “c”, con lo que siempre que lo digo o bien lo deletreo o bien aclaro que se escribe con “c” de casa, a pesar de haberlo nombrado más con “s” que con “c”. Otras veces, lo pronuncio marcando la “c” y entonces lo escriben “Azin”. Y ya me quedo totalmente indiferente si digo “Acín con c” y lo siguen escribiendo con “s”. Por supuesto sobre el acento, ni hablar.
En cuanto al segundo apellido, que me da menos problemas, puedo contar que cuando me registré en el padrón del Ayuntamiento de Santa Lucía (viví en Vecindario de 1993 a 2000) apuntaron mi segundo apellido como guarro y no como Garro. Tuve que ir rápidamente a cambiarlo antes de que se corriera por ahí…
Ya sé de qué te conozco
Desde la primera vez que vi a este hombre en la tele estuve dándole vueltas a la cabeza para descubrir de qué lo conocía. Esa cara me era muy familiar.
El día que lo vi vestido con este jersey di un salto del sillón y exclamé: “ya sé de qué te conozco”.
Resulta que en los últimos años, he ido a las fiestas de Teror, que se celebran de toda la vida en honor a la virgen del Pino, patrona de la diócesis de Canarias. Concretamente cogía la guagua en Las Palmas capital a eso de las 8 ó las 9 de la noche de cada 7 de septiembre, víspera de la festividad y me iba pa Teror. Una hora despúes, más o menos, la guagua llegaba a Teror. Sí, es que daba una vuelta del carajo.
Pues bien, entre los actos de las fiestas, siempre había uno que se celebraba detrás de la iglesia: un recital de música andina de un grupo sudamericano. Siempre se escuchaban las mismas canciones: “Morenita”, “Yana Cuchi”, “Mishicuna”, “Oruro” y, por supuesto, el gran éxito de toda la vida “El cóndor pasa”.
Allí estaba nuestro personaje: la misma pinta, la misma cara, el mismo jersey (excepto cuando bien entrada la noche, se ponía el poncho). Es más, cada vez que terminaba una canción, dejaba su charango, kena, mandolina, chillador o el instrumento que tuviese en ese momento, ponía una sonrisa y saludaba al público… igualito que en la foto.
¡Qué pequeño es el mundo! ¡Oye, pues nos vemos en Teror!
Los hombres y las mujeres somos diferentes… por lo menos en la ducha
Nuevamente me llega por e-mail una historia digna de ser publicada. En este caso una de esas historias (cuyas situaciones quizás han sido estiradas un poco, pero seguro que no tanto) que nos viene a demostrar que los hombres y las mujeres, por mucho que unos se empeñen, son diferentes ante situaciones de nuestra vida contidiana, como, por ejemplo, la ducha.
Un ejemplo de la riqueza del castellano
Creo que no existe ninguna duda sobre la riqueza de la lengua castellana. He recibido por correo una historia que es un ejemplo claro de ello bajo el título de “Una tesis doctoral sobre la palabra ‘cojones’ que es muy graciosa. Arturo Pérez Reverte”.

Vivir en 2005…
Hace unos días recibí este e-mail muy acorde con los tiempos que vivimos. Me gustó bastante y eso me ha animado a crear una nueva categoría bajo el nombre de “historietas”, donde reproducir aquellas historias que corren de correo en correo (o por otra vía) y que, por supuesto, me resulten bastante interesantes. Claro está que no voy a reproducir todo lo que me llegue.













